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Producir sin desperdicios, la clave del éxito

19/07/2017 10:260 comentariosVistas: 83

El mexicano Luis Socconini es el fundador y presidente de Lean Six Sigma Institute, uno de los más importantes proveedores de consultoría para aumentar la productividad de las empresas.

En entrevista con EL TIEMPO, Socconini habla de las ventajas y desventajas de las compañías colombianas y del reto de llegar a la excelencia operacional mediante la optimización de los recursos.

¿Qué es el sistema Lean Company?

Básicamente es un entrenamiento para que las compañías eliminen el desperdicio en cualquier tipo de proceso, ya sea de contratación, manufactura, servicios, logística, en fin.

¿Cuáles podrían ser esos desperdicios?

Movimientos, búsquedas, desplazamientos, almacenamientos y esperas innecesarios. También, el desperdicio de talento, cuando no aprovechamos al máximo el conocimiento de los trabajadores.

¿Cómo eliminarlos?

Tomando conciencia de que tenemos alguno de ellos. Hay que entrenar al personal para identificar esos desperdicios y luego aplicar herramientas sencillas para eliminarlos.

¿Cómo lograr que en ese intento de hacer más con menos haya un equilibrio con la calidad de vida de los trabajadores?

La clave está en la organización de las empresas. El sistema tradicional mide personas y no procesos; generalmente se está observando quién falla para señalarlo.

En el sistema Lean lo que se hace en la cadena de valor es medir procesos. Así eliminamos el estrés que hay en la medición de personas y hacemos que los trabajadores contribuyan todos los días a un mejor resultado de su proceso.

¿Qué tanto se ha adoptado este sistema en el mundo?

Solamente un cinco por ciento. En los países latinos, de ese porcentaje casi la totalidad son empresas extranjeras.

Hay mucho por hacer, este apenas es el despertar. Hay gobiernos que se están interesando en esto, por ejemplo México con la expedición de los pasaportes. Las universidades y los hospitales también están mejorando procesos para salvar vidas. Asimismo, los agricultores han tenido procesos interesantes. Mientras todo se mejore para beneficio de los ciudadanos estamos avanzando.

¿Por qué es tan bajo el porcentaje?

Porque no hay un compromiso real de las directivas de las compañías, no hay una visión a largo plazo que se convierta en una filosofía de vida. Los directivos quieren cambios rápidos, pero no suelen estar presentes en la evolución.

Otra razón es el poco tiempo que dedican para preparar el personal; contratan a una persona y quieren que empiece cuanto antes. También está el miedo al cambio, que unido a lo demás hace fracasar a las empresas.

¿Qué países sobresalen actualmente en esta tendencia?

Yo diría que EE. UU. está teniendo un empuje muy importante, pero los latinos lo están afrontando de una forma muy seria y con mucha dedicación; incluso en algunos casos mejor que EE. UU.

¿En Colombia qué casos exitosos se conocen?

Digamos que no hay casos de éxito terminados, pero sí en proceso. Este es un tema de largo aliento. El tema en Colombia hasta ahora se está  iniciando.

En Colombia hay un auge de pequeñas y medianas empresas, ¿qué les dice a esos empresarios para llegar a la excelencia operacional?

Estas empresas, las que van de 10 a 100 o 200 personas, tienen la mayor oportunidad. Se pueden mover más rápido; ya no son los grandes los que se comen a los chicos, sino los rápidos a los lentos.

La creatividad y la puesta en marcha de las ideas también son puntos a favor para estas organizaciones. Ahora, lo que falta es aplicar estos aspectos en la dirección correcta para generar el cambio.

¿Algunas claves para seguir la onda Lean?

Organización, constancia y preparación del personal. El proceso no puede ser de una sola persona o un jefe; es de todo el equipo.

Ser capaces de apoderar a nuestros equipos para que analicen y tomen decisiones en todos los niveles. Y bueno, se debe diseñar una estructura más ágil, sencilla, plana.

Principal barrera que hay en las empresas

Todavía no trabajan de manera colaborativa, porque tampoco fueron educados así; en la universidad capacitaban a los ingenieros, pero nunca les enseñaron a interactuar entre sí, como un sistema.

Ojalá algún día las universidades tengan instrucción práctica para que los estudiantes puedan interactuar en estos ambientes de cadenas de valor para que lleguen a las empresas a aportar y no a aprender.

EL TIEMPO

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