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El escéptico de la Industria 4.0: ‘Personas frente a robots’

14/10/2014 12:110 comentariosVistas: 30

El Lean Manufacturing basado en «no automatizar nada».

Personas frente a robots

  • El presidente de Sisteplant y profesor universitario defiende el modelo de «planta laboratorio»

  • Las personas deben motivarse con la tecnología, tomar decisiones y apalancar conocimiento

Una fábrica que usa las herramientas avanzadas de Sisteplant.

 El interrogante sigue abierto. ¿Cómo será la fábrica del futuro? Todos los actores coinciden en que es necesario un cambio en el proceso productivo europeo actual para mejorar su competitividad, pero las opiniones se dividen en cuanto a la forma de hacerlo. Aunque el modelo de Industria 4.0, impulsado desde Bruselas, es el que más fuerza está cogiendo, existen visiones con matices distintos que obligan a replantearse esta teoría. Una de ellas es la de Javier Borda. El presidente y CEO de Sisteplant, con sede en Derio (Vizcaya), ha dedicado su trayectoria profesional a ayudar a grandes y pequeñas empresas a avanzar en sus modelos industriales. El también profesor universitario ha organizado para este jueves en Bilbao un Congreso Nacional sobre la Fábrica del Futuro, donde participarán compañías como Gamesa, Aciturri, Kalise Menorquina o Pascual.

Borda tiene una visión muy clara de cómo debe ser la fábrica del futuro: «Un lugar saludable en el que las personas a todos los niveles se motiven, sean proactivas e incluso se diviertan con la tecnología porque son capaces de comprenderla y hacerla evolucionar». En este entorno, la robótica es un accesorio. Borda recuerda cómo en los años 80 y 90, la obsesión por la tecnología a través de la implantación del concepto CIM (manufactura integrada por computador) acabó «prácticamente suplantando a la personas». «Eran sistemas algorítmicos y no se tuvo en cuenta que hay muchas situaciones de una fábrica que no se pueden predecir», señala. Tras el fracaso de este modelo se impuso su opuesto: el lean manufacturing japonés basado en «no automatizar nada». ¿Y ahora?El presidente de Sisteplant defiende un concepto que difiere de la famosa Industria 4.0 europea.

La idea de la empresa vasca es que la fábrica del futuro funcione con una estructura PIM (fabricación integrada por las personas), que sustituye los modelos matemáticos algorítmicos por otros heurísticos, basados en la inteligencia artificial para ayudar a los empleados a «cerrar el lazo» del proceso productivo. «Queremos que sean las personas quienes tomen las decisiones, apalanquen el conocimiento y sean capaces de hacer evolucionar la tecnología», destaca. Esta visión choca con la Industria 4.0, que recupera el CIM y pone el énfasis en las máquinas.

Otra diferencia entre ambos modelos es la colaboración robot-humano. «En la Industria 4.0 se entiende esta colaboración como el uso de humanoides como herramientas», indica Borda. «Pero éste no es el alma del asunto, lo importante es que las máquinas motiven a las personas y así puedan comprender y mejorar su uso», añade.

Sisteplant investiga, diseña y pone en marcha todos los sistemas de fabricación y software para que las industrias funcionen de «manera avanzada». Su presidente no duda en describir los cuatro pilares básicos de estas plantas del futuro: la estrategia, la tecnología, las personas y la habitabilidad. En cuanto a la estrategia, Borda aboga por crear «fábricas laboratorio», con modelos de gestión que permitan «producir con calidad a la vez que experimentar para hacerlo mejor mañana». Para ello es imprescindible contar con líderes (con una «visión avanzada» del futuro) antes que con gestores (que se «fijan más en lo urgente que en lo importante»).

El segundo punto, la tecnología, requiere de plantas con capacidad para reconfigurarse fácilmente y para fabricar con calidad cien por cien a la primera para «reducir las tolerancias». Si disminuye el rango de validez de cada pieza, la industria puede alargar la vida de los productos y aumentar su precio. En el apartado TIC, el presidente de Sisteplant busca una «informática inteligente» que sustituye los algortimos por técnicas de inteligencia artificial.

Para el tercer pilar, las personas, Borda propone cambiar el modelo de organización con la introducción de una figura nueva en las fábricas: el animador. «Se debería de encargar de motivar a todos los empleados con retos cotidianos sacándolos de la rutina diaria», señala. Este «juego» mejora la motivación de la plantilla y ayuda a apalancar el conocimiento. Por último, el cuarto fundamento de la fábrica del futuro es la habitabilidad. «Lo mínimo es que el lugar de trabajo sea saludable», apunta.

La conjunción de estos elementos es la que permitirá crear «fábricas vibrantes», donde las personas, la tecnología y la organización se muevan en el mismo sentido y a la misma velocidad. «Una industria que vibra, progresa mucho más rápido que el resto», afirma.¿Hacen falta grandes inversiones? «Si dotas de alma a tu fábrica, el cuerpo acabará llegando», concluye.

Fuente: elmundo.es

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